Soltar el dolor no es olvidar: es aprender a recordar con amor
¿Por qué duele tanto perder a un ser querido?
Cuando amamos profundamente a alguien, creamos un lazo único que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad.
Su presencia se entrelaza con nuestros sueños, nuestras rutinas y la manera cómo entendemos el mundo. Por eso, cuando perdemos a esa persona, no solo se va alguien que amamos, también se derrumban los planes, los proyectos compartidos y una parte de nosotros que se construyó junto a ella.
El dolor por la muerte de un familiar o de un ser querido no solo es emocional: es una respuesta natural de nuestro cuerpo, mente y alma ante la pérdida. Es la forma que tiene nuestro ser de adaptarse a una realidad nueva y de comenzar, poco a poco, a reconstruirse desde la ausencia.
Aunque a veces duela profundamente, ese dolor también es una señal de amor: muestra cuánto significó esa persona en tu vida.
Soltar el dolor no es soltar el vínculo de amor
Muchas personas se preguntan:“¿Se puede realmente soltar el dolor por la pérdida de un ser querido?” y la respuesta es sí, pero entender qué significa “soltar” es esencial.
A lo largo del duelo aparecen creencias que pueden impedirnos sanar. Una de ellas es pensar que soltar el dolor implica olvidar o dejar atrás a la persona amada.
Pero el duelo no es un proceso de olvido, es un proceso de transformación. Soltar el dolor no significa soltar el amor. Significa liberar la carga del sufrimiento para poder recordar desde la gratitud y la ternura, y no desde la herida.
Otra creencia común es pensar que, si dejo de llorar o de sentir tanto dolor, estoy traicionando a mi ser querido. Pero no es así. Soltar el dolor es un acto de amor hacia ti mismo y hacia quien partió, porque te permite seguir adelante honrando su memoria, sin que el sufrimiento te consuma.
La tanatología —disciplina que acompaña los procesos de duelo— nos enseña que no se trata de “superar” la pérdida, sino de aprender a vivir con ella desde un lugar más sereno.
Extrañar desde el amor: una nueva forma de estar juntos
Así como toda herida necesita tiempo para sanar, el duelo también pasa por etapas (negación, rabia o enojo, negociación, depresión y aceptación) hasta llegar finalmente a la transformación. Con el tiempo, esa herida se convierte en una cicatriz que ya no duele como al principio, aunque conserve su sensibilidad. Esa cicatriz es la huella del amor que existió, y también de tu fortaleza.
Aceptar la pérdida no significa dejar de extrañar, sino aprender a recordar sin dolor. Significa mirar atrás con amor, agradecer por lo vivido y seguir caminando, sabiendo que la muerte pone fin a una vida, pero no al amor.
Honrar la memoria de quien ya no está implica reconocer el valor de su paso por tu vida. Y, desde ese lugar de gratitud, permitir que su recuerdo se transforme en luz. Sanar una pérdida y soltar el dolor es comprender que el amor no se va, solo cambia de forma.
Herramientas para sanar y soltar el dolor
El duelo por la pérdida de un ser querido puede ser un camino lleno de emociones intensas: tristeza, culpa, ansiedad o confusión. Por eso, es importante buscar apoyo emocional después de la pérdida y permitirte explorar herramientas terapéuticas que acompañen tu proceso.
Dos prácticas profundamente transformadoras son el Sound Healing (terapia de sonido) y el Kintsugi, ambas con un poder simbólico y sanador que te invitan a reconectar con tu paz interior y transformar el dolor en belleza.
Sound Healing: cuando el sonido abraza el alma
El Sound Healing para el duelo, también conocido como sonoterapia o baños de sonido, es una terapia que utiliza vibraciones sonoras para promover la calma, la claridad y el bienestar emocional. Estas vibraciones actúan a nivel físico, mental y espiritual, ayudando a liberar tensiones internas, reducir la ansiedad y reconectar contigo mismo.
Durante una sesión, se utilizan instrumentos como cuencos tibetanos, tambores chamánicos o diapasones, cuyas frecuencias resuenan con el cuerpo y el sistema nervioso. Esa resonancia ayuda a regular las ondas cerebrales, favoreciendo un estado de profunda relajación, donde las emociones pueden fluir y comenzar a sanar.
Es una herramienta poderosa que ofrece un espacio de silencio, vibración y conexión para soltar el dolor y abrir el corazón al amor.
Kintsugi: la belleza de las cicatrices
El Kintsugi, una antigua práctica japonesa, nos enseña que las grietas no son defectos que ocultar, sino historias que merecen ser iluminadas. Esta técnica consiste en reparar objetos rotos con polvo de oro, resaltando las fracturas en lugar de esconderlas. El resultado es una pieza renovada, más hermosa por todo lo que ha vivido.
Aplicado al proceso de duelo, el Kintsugi es una metáfora de sanar con amor las partes rotas del corazón. Cada grieta representa una herida, y cada reparación, un paso hacia la reconstrucción. Así como la cerámica se transforma en una obra de arte, la sabiduría y la fortaleza pueden emerger a partir de la pérdida de un ser querido.
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Un llamado final: atrévete a soltar
Soltar el dolor no significa olvidar, significa recordar con amor. Sanar una pérdida no borra el pasado, lo honra.
En Memorias.com.co creemos que cada paso hacia la sanidad emocional es una forma de honrar la vida y de reencontrarte con la paz.
Te invitamos a participar de nuestro taller “Soltando tu dolor”, un espacio creado para quienes atraviesan un duelo y sienten que cada día es una montaña demasiado alta, para quienes viven con dolor, culpa o la sensación de haber perdido el suelo, sin encontrar palabras para expresarlo.
El taller incluye herramientas de sanación a través de Terapia de Sonido, arte terapia Kintsugi y una charla de duelo enfocada en soltar el dolor.
Inscríbete escribiendo al whatsapp 322 2935406
